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Begoña Ortúzar

Begoña Ortúzar (1990, Santiago, Chile) Licenciada en Arte, Escuela de Arte, Facultad de Artes, Pontificia Universidad Católica de Chile. Como exposiciones colectivas destacan: “Pausa”, Biblioteca Campus Oriente UC. Santiago, Chile. 2009; “Festival de video arte: ayúdeme usted compadre”. Galería YONO. Santiago, Chile. 2011; “No Nos Conoce Nadie: El carnaval del apocalipsis”. Factoría Italia. Santiago, Chile. 1012; “La nueva economía del tiempo”. Galería Macchina, Pontificia Universidad Católica de Chile. Santiago, Chile. 2013; Exposición “Video-Concreta: Chile IV parte”. Galería Concreta, Matucana 100, Santiago, Chile. 2013; “Oro”. Galería Acuadrado, Santiago de Chile. 2013; “City Tour”, Galería de Video Arte Concreta, Matucana 100. 2014.

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Begoña, nos gustaría partir conversando sobre tu trabajo que estuvo den la exposición City Tour (2014), en Galería de Video Arte Concreta.

Begoña Ortúzar: Mi trabajo era de vídeo, partía con un material que era de registro, muy cotidiano, que yo grababa todos los días, pues tenía la costumbre de grabar siempre casi todo lo que hacía. Nos fuimos de viaje con un pololo que tuve y grabamos todas las cosas que hicimos, y como que estábamos terminando y yo estaba en un momento terrible, me superaba la impotencia y me acuerdo que estábamos en el auto, nos peleamos, se bajó y se iba a ir de viaje. Yo estaba tan mal que me grabe la cara cuando estaba llorando, (risas) dejando una evidencia real de que en verdad sufría. Bueno, de ahí nació el trabajo, me fue natural tomar todas las imágenes que teníamos juntos y armar este Trailer que era como el resumen de nuestra relación, pero también mezclado con la ficción, pues lo que me interesa es que se encuentre en el límite  de la ficción y lo real. Que se note que es un trabajo de registro cotidiano con cámara en mano, pero después al montarlo todo cambia. 

Begoña Ortúzar, Trailer, 2012.

Se puede ver en tu trabajo la importancia de lo cotidiano ¿Cómo surge esto?

B.O.: Es que en realidad no es por el cotidiano pero es por... y de hecho odio la palabra (risas), la palabra más utilizada de los últimos tiempos.

¿Cuál sería la palabra (risas)?

B: Yo creo que de curiosa y en realidad, es como una necesidad de agarrar los momentos,  a las personas y guardarlas, por ejemplo yo siempre conozco gente y los grabo, después llego a mi casa y los veo de nuevo, y me es muy placentero hacer eso. A veces me siento un poco incómoda también, violando la privacidad. 

Y eso de mantener los límites de la realidad y de la ficción ¿Cómo lo trabajas?

B.O.: En el trabajo de “Trailer”, que está en Matucana ahora, la ficción se da por el hecho de mostrarlo.  Pero en otros trabajos es distinto, por ejemplo el año pasado estuvo otro en Matucana, que se llamaba “Recreación”. Ese trabajo puede explicar perfectamente cómo la ficción y la realidad se mezclan, porque ocupé imágenes de ese mismo viaje con ese ex pololo, las vi y las copié con otra persona que yo no conocía. Hice un ejercicio de, dirección de actores, me las di de experimental y busqué un niño que ni siquiera conocía, armé una estrategia para lograr que actuara igual que mi ex. Cuando llegó a mi casa no tenía idea de lo que íbamos a hacer, yo le dije “Vamos a imitar un video”, se lo mostré una vez y mi pieza estaba llena de cámaras por todas partes. Entonces ahí, imité toda esta situación que era muy real y muy íntima con mi ex que en verdad no la actuamos cuando la hicimos… pero siempre digo que es lo que tiene tráiler también, que se vuelve ficción cuando uno solo pone la cámara, aunque igual sigues haciendo realidad. Entonces utilicé el video original y lo uní con el otro video, y monté los dos paralelamente y ahí se crea la duda, cual es el real, será que los dos son actuados, y bueno eso no es la finalidad del trabajo, pero es parte de lo que uno puede ver  porque hay otras cosas como lo fuerte que puede ser ver  la misma situación íntima dos veces.  

Begoña Ortúzar, Recreación, 2012.

¿Por qué usas el video como herramienta?

B.O.: Se dio solo, me fui acostumbrando porque es muy barato (risas), porque no tenía que gastar nada de plata en la universidad y porque siempre desde chica me gustó el cine. Después fui descubriendo que tenía miles de grabaciones en que yo me grababa a mí misma. Además mi papá es publicista y me llevaba a las grabaciones, ahí como que me interesó el cine pero no estudié cine, no quise... de ahí como que se me olvidó y empecé a pintar, en la carrera y bueno… hasta que volví a hacer los videos igual que cuando era chica. 

Me entretiene mucho el montaje, es lo que más me gusta, ahora ya no me dan ganas de grabar todo el rato, creo que cambié un poco, fue parte de una etapa. Me gustaba andar grabando a todo el mundo y me daba lo mismo ser muy metida. Ahora ya no me interesa realmente hacer eso, pero tampoco tengo la capacidad de poder inventar, no logro hacerlo al revés. Lo que hago es desde el material, lo veo, se me ocurre, a través del montaje... que es la parte final.

En tu proceso de trabajo ¿Qué importancia le das al montaje?

B.O.: Es que, el montaje es la unión de todas la partes y en este el orden de los factores sí altera el producto y al unir las partes van como adquiriendo otros significado de lo que tienen realmente. Entonces tiene un ritmo y tiene que ver con la música también, es súper musical la manera en que yo monto.

Mi trabajo tiene relación con mi vida privada o con lo que yo quiero que se entienda por mi vida privada, cómo armar una imagen de mi que quizás no es la que es real pero, la que yo quiero que la gente vea. Encuentro que mis videos son bien cliché, el lugar común y todo. Buscan que la gente se sienta identificada, eso es lo que más me importa de los videos, que alguien pueda sentir algo cuando los vea, más que demostrarle algo que es mío, sino que mostrar algo que es típico y que le ocurre a todo el mundo, solamente que uno nunca lo ve, porque es íntimo o porque a uno le da vergüenza.

¿Qué referentes influyen en tu trabajo?

B.O.: Si, si tengo, o sea no sé si sean referentes pero, si me he inspirado bastante, de hecho mi primer video ahora que lo pienso bien fue cuando encontré una directora que se llama Claire Denis, que es francesa y que tiene una película que se llama “Nenette y Boni”, que tiene una escena con una canción de los Beach Boys en que aparece Vincent Gallo, como en un primer plano con una mujer, en que solo se miran y se escucha esta música, y aparecían como unos pasteles y como algo… como un lugar común y que toda la gente lo ve y le da vergüenza.

Luego empecé a conocer a Catherine Breillat, que es una directora francesa también, que a lo largo de toda su obra cinematográfica trata el mismo tema, pero desde lugares diferentes… son películas muy íntimas y simples.

También me gusta Lucrecia Martel que es argentina, ella trabaja con el sonido fuera de campo, todo lo que se escucha tiene una importancia quizás mayor o igual que lo que estamos viendo, te mete en atmósferas bacanes.

Acerca de la exposición en Galería “Macchina”: La nueva economía del tiempo ¿En qué consistía tu trabajo?

B.O.: Me invitaron a hacer esa exposición que trataba sobre cómo el tiempo afectaba los trabajos expuestos y me pidieron el seguimiento del proceso de estos. Pero se me ocurrió una idea así muy bacán... les dije a cada uno que se grabara por cinco minutos con mi cámara; ellos no podían borrar nada y podían grabar lo que quisieran de su trabajo… y salieron videos muy lindos. De ahí yo remonté eso. Como ellos grababan lo que ellos querían de repente el video no tenia nada que ver con el trabajo en particular que estaban haciendo pero igual tenía que ver con todos los intereses de ellos.

Estuve mucho tiempo siguiéndolos y sacándoles miles de fotos, por ejemplo a Pablo le saqué fotos haciendo sus grafitis en la noche, escapando de los carabineros... muy divertido, como todo lo que le gusta a él. A Miguel le saque fotos en su examen de grado... y de ahí lo monte todo en el segundo piso de la Galería.

Begoña Ortúzar, Registro “La nueva Economía del Tiempo”, Galería Macchina. 2013.