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Pilar Elgueta

Pilar Elgueta (1989, Santiago de Chile) Egresada de Arte, Pontificia Universidad Católica de Chile. Ha participado en exposiciones colectivas en Espacio Artístico Cultural Juventud Providencia (2012) Santiago, Chile. Taller Arcobalto (2013) Santiago, Chile. Association “Oblik” (2013) París, Francia. Centro Leñería (2014) Santiago, Chile. Ha colaborado con el Museo Internacional de Chile (MICH). 

 


Pilar ¿Cómo fueron tus primeros acercamientos a las artes visuales?

Si me voy muy atrás, no sé si inventé el recuerdo o es real, pero tengo la sensación maravillosa de sentir como se revienta un rouge de mi mamá contra la alfombra de mi casa, mientras algo intento dibujar teniendo unos ¿4 años?.. Pero mis primeros acercamientos a las artes visuales ya como carrera, se los debo a César Gabler, un muy buen profesor de Artes plásticas que tuve en la media. Verlo hacer me inspiró mucho en esa época. Nos llevaba a ver exposiciones a la Gabriela Mistral.

¿Y específicamente a la pintura?

En la Escuela. Yo nunca había pintado en serio, pero igual me acuerdo cuando tomé el curso con Vilches, hacíamos estudios libres y él me decía “tú eres pintora, tú eres pintora” y yo nunca había pintado. Tomé pintura con Alejandra Wolff y no paré de pintar. La mayoría de mis trabajos post “ramos mera técnica” se ejecutaron sobre todo desde la pintura, y más que nada desde la representación bidimensional.

¿Cómo fue trabajar en Taller de Producción de Obra con pintura? Ahora muy pocos trabajan con este medio.

Claro, yo creo que lo traté de evitar los primeros años, como que trabajaba con otras cosas, a veces más precarias, o con dibujo, vídeo, instalación, pero siempre estaba la gestualidad pictórica, o por lo menos el ímpetu por tratar de problematizar cómo capturamos imágenes del mundo. La pregunta, a partir de manchas, a partir de trazos, de cuánto podemos capturar, intuyendo que no podemos capturar todo. Y al final salió solo, yo empezaba a trabajar con otras técnicas que creía más contemporáneas, pero todo me llevaba un poco a lo pictórico. Creo que fue en Taller III que empecé a trabajar con pintura de lleno. Y no, como mis temáticas y problemáticas son más bien conceptuales no tuve mucho problema tampoco. Los profesores que no eran  pintores podían evaluarme igual, entonces eso fue bueno.

 

 

¿Qué temáticas abordas en tus trabajos?

Siempre he tratado de preguntarme qué es lo que está más allá de los límites de la imagen en la representación. Qué es lo que la imagen no puede decir o hasta dónde llega con sus capacidades; qué pasa con aquello inefable, indefinible, que también existe como materialidad… Como artista contemporáneo, frente a esta cantidad exorbitante de estímulos; que puedo hacer la imagen que yo quiera, que existen imágenes virtuales, que existe realidad virtual, que existen imágenes que pueden surgir solas y computacionales, etc. Una exuberancia que me parecía un poco abrumadora, se volvía un poco monótono el “todo es posible”, me perdía. Era un abanico muy grande de posibilidades. Entonces me empecé a preguntar qué pasaba afuera de ese abanico, dónde estaban los límites.

Empecé a reflexionar en torno a que la imagen no puede decirlo todo, la imagen es como un mapa, como dice Gombrich, como un equivalente cultural de algo más grande.  Desde ese lugar empecé a trabajar con el dicho popular “la punta del iceberg”, para un poco tratar de graficar como la imagen es una suerte de link, de acento de algo mucho mayor. Una metonimia: la parte por el todo. Yo no puedo decir el mundo entero, o desde una perspectiva romántica; como la experiencia o la percepción nos sobrepasan muchas veces y solo somos capaces de capturar un pequeño fragmento.

Y por eso aparte los románticos casi siempre tenían unos títulos tremendos y no se notaba nada en la imagen, porque ellos querían abarcar algo gigantesco con pequeños gestos…

Pasando a los procesos en tu trabajo ¿Cómo comienzas la obra y como continuas?

A veces leyendo me surgen nuevas ideas, otras veces son sensaciones visuales que voy incubando un buen rato, mucha croquera, conversaciones, maquetas o stop motions de bocetos cuándo se incluye una acción. Investigo de los materiales que estoy usando… qué pasa con el blanco, por ejemplo. Trabajé mucho tiempo el blanco sobre blanco para hablar de esta parte “bajo el agua” indefinida del iceberg, entonces empecé a investigar que pasaba con el material en blanco, el blanco como simbolismo… qué es lo que nos dice.
Mi estímulo es hacer obras que a mí me gustaría ver, trabajar como si yo fuera a ver una obra en un museo o galería, ver desde afuera.

"Tautología en estado sólido"

Fue la primera vez en que trate de meter algo absurdo, o un esfuerzo gigante, en mis trabajos. Una torre tremenda que apenas cabía en la sala, armándola con toda mi familia porque yo no podía sola. Y esta torre gigante que proyecta un pequeño haz de luz que ilumina una pequeña imagen en un lienzo tremendo, está hablando de la ecuación esfuerzo/resultado que es absurda, es mucho esfuerzo para un muy pequeño resultado en relación al problema de la representación.

 

 

¿Nos podrías contar sobre tu trabajo actual?

A ver, se basa en la congruencia de dos líneas de trabajo que yo he tenido para hablar de esta problemática de la representación: He trabajado por un lado con el iceberg como una imagen emblema; y por otro lado he trabajado con el esfuerzo corporal, lo cual se relaciona con la constante producción de imágenes y la inutilidad que esto conlleva por la imposibilidad de abarcar una totalidad, y de qué manera esto tiene que ver con el dispendio, con esta energía que se va a la basura, este hacer incansable. Esta linea de trabajo se podría relacionar al mito del héroe Sísifo, quien va con una roca hasta la punta de la montaña y la tira hacia abajo, para repetirlo una y otra vez. Para mi este Sísifo refleja este intento de capturar el mundo. Bueno, trabajé mucho tiempo poniéndome límites corporales para denotar esta limitación. En los trabajos titulados “Ensayo de una frontera”, por ejemplo, trabajé creando unos arneses de elástico que no me permitían llegar al centro de un gran lienzo ubicado en el suelo, entonces yo solo podía llegar a los bordes para poder generar la imagen. Trabajé otra vez modificando mis materiales de trabajo, por ejemplo, mi overol lo transforme en una camisa de fuerza, y en una sala cubierta de papel estaba yo, con este overol, tratando de generar esta imagen del iceberg incansablemente con los pies, con las manos, con la boca. Y eso al final se transformaba en una video instalación.


Esas dos líneas de trabajo se juntan ahora: estoy trabajando y estudiando un soporte plegable para un cuadro de gran tamaño, de manera que se necesita mucho esfuerzo humano para plegarlo y desplegarlo y posicionar la imagen. Pero la protagonista es una imagen de una punta de un iceberg. Entonces, el proyecto se trata de esta imagen itinerante, que se emplaza y se desplaza, en eterna búsqueda. Un viaje o empresa absurda donde el soporte puede desgastarse al mismo tiempo que el símbolo, por un uso reiterado.. Este ícono se va a encontrar con diversos lugares y territorios que espero, desde un sentido o sin-sentido, completen la fracción que falta.

Ahora parto al sur por mar con el cuadro, a encontrarme con un glaciar en la laguna San Rafael y ver qué pasa.

 

 

Cuéntanos un poco sobre los soportes que utilizas.

En general trato de basarme en soportes tradicionales como pie forzado, porque como estoy hablando de la representación, tiene mucho que ver con la tradición de la pintura también. Por ejemplo, en el trabajo que les explicaba antes, estoy trabajando con un soporte tradicional que es el bastidor, desde esa base de madera y tela, diseñando un soporte plegable que responda a las necesidades de la obra.

¿Cómo ves la relación entre la pintura y el arte contemporáneo?

Siempre he sentido que la pintura, me fascina, pero al mismo tiempo no me basta como artista contemporáneo. Al igual que mi problemática donde siento que las imágenes no bastan para capturar el mundo, a mí la pintura no me basta en sí misma para generar arte o discusión, siempre termino incorporando algo más, ya sea el espacio mismo, señalar con luz un pedazo, un viaje, etc. No obviar la pintura como modo, fue transparente en su momento pero ya no lo es, no es el modo del arte por excelencia.

No se si estas de acuerdo con lo siguiente, pero quizás los pintores ahora están volviendo al realismo, por lo que tú estés del otro lado me parece muy interesante…

 Es raro, yo también me considero realista, pero es otro tipo de realismo.  Creo  que el hiperrealismo actual tiene que ver más con un fin comercial, con impresionar, lo que es súper válido. Pero a mí no me satisface mostrar lo virtuosa que puedo llegar a ser, ese no es el fin. Yo estoy en la pelea de considerarme pintora y considerarme artista contemporáneo. Es agotador, estás peleando con agua y aceite todo el tiempo.

 ¿Qué reacción esperas en el espectador al enfrentarse a tu obra?

Siempre trato de ser un poco benévola con el espectador porque tengo el miedo a que no me entienda o no tenga ganas de sentarse a ver, sobre todo en la época de los “likes”, todo es rápido y no pasas si el anzuelo no te interesa.

Trato de utilizar ejes que quizás son un poco efectistas pero que llamen a ver, como la proyección de luz llevando la vista a lo importante, o pequeñas construcciones como una pasarela para que el espectador pueda acercarse a ver pequeñas pinturas muy altas, o trabajar con una imagen que se entienda: como un  dicho popular.

Me interesa mucho el espectador, o sea yo creo que por algo estoy haciéndolo que hago. De alguna manera quiero comunicar una reflexión que es mía y que el otro se vuelva parte de esto. En mis trabajos de esfuerzo físico buscaba esa empatía, que el espectador me viera sudando, jadeando, frustrada, ver como se angustiaba también, porque yo no podía hacer lo que tenía que hacer, que era llegar al centro.

Como artistas todos tenemos ese ímpetu o sino estaríamos encerrados en la cueva como ermitaños, la idea de exponer dentro de muchas otras es comunicar. Cuando no necesite comunicar más, dejare de hacer arte, o dejaré de buscar sistemas en que pueda conectar ideas con otro.

¿Qué referentes tienes para tu trabajo?

Para mi trabajo…Oliver Jeffers Pintor e ilustrador, en su obra “aditional information” trabaja con la información que está presente en el lienzo y a la vez la que no. En “Deep paintings” sumerge gran fracción de la superficie de unos retratos en resina, ocultándolos. Francis Alys, como el trabajo en que pide a 500 voluntarios en Perú que mueva una duna, llamado “Cuando la fe mueve montañas” donde el esfuerzo es más grande que el resultado que espera. O cuándo arrastra un cubo de hielo por toda ciudad de México hasta que se derrite.

Jose Falconi, en su expo en Die Ecke, sobre todo lo que él habla en su texto de exposición, de que el mundo y las percepciones del mundo nos quedan grandes, solo nos podemos aproximar a la idea de todo esto tan basto.

Francis Bacon, de esta idea de que la sensación es más importante que el realismo, su cita al cuadro de Velázquez, con este grito a través de la cortina. Bacon encarna la necesidad de la pintura, de hablar de aquello que no se puede tomar con las dos manos.

¿Utilizas la fotografía como modelo para pintar?

Ocupo muchas veces la fotografía como herramienta, pero nunca una sola, sino en serie, buscando más dinamismo, porque creo que hay más realidaden algo con una suerte de movimiento que en algo fijo, como por ejemplo la pintura que deja ver las carnaciones o que posee mayor descontrol, que evita figuras recortadas, la que transmite sensaciones y fuerzas, la encuentro más real que el hiperrealismo estático.

Qué pasa con la pintura con la llegada de la fotografía, nacen movimientos con nuevos desafíos, dejando de ser solo un registro. Dejando un legado importante para nosotros. Cuál es el rol casi post muerte de la pintura, dónde encuentro la necesidad de pintar.

¿Te imaginas no pintando?

Yo creo que más que dejando de pintar, la misma obra me dice si tengo que pintar o no. En el caso de los videos (Ensayo de una frontera I y II), yo me moría de ganas de pintar, pero me daba cuenta que para decir lo que tenía que decir necesitaba otros recursos también. Hay que equilibrar el capricho con la necesidad de dar el mensaje que quieres dar. Mientras pueda seguir metiendo pintura, me parece muy placentero, pero yo no refuto también moverme por otros lados.