Exposición "Workshop (Copia y Calco)", de la artista Camila Valenzuela, en colaboración con los alumnos del curso de Dibujo del profesor Rodrigo Canala

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Este lunes 01 de julio a las 18:30 se inaugura, en el Taller 24 de nuestra Escuela de Arte, la exposición Workshop (Copia y Calco), de la artista Camila Valenzuela, en colaboración con los alumnos del curso de Dibujo a cargo del profesor Rodrigo Canala.

Queda invitada toda la comunidad universitaria, muy en especial las alumnas y alumnos, así como también toda la planta docente, personal administrativo y auxiliares.


Diferido y Simultáneo

Camila se las arregla para caber en la mitad del taller que comparte. En esa mitad, cuelgan de los muros impresiones de sus calcos; sobre estantes y mesas descansan pliegos de papel de diferentes calidades, colores, gramajes, amontonados unos sobre otros.

En ellos veo los planos de alguien que diseña imágenes con mano mecánica y a la vez, con mano mano; una mano enajenada que repite y calca con indiferencia la mano propia y la de un impreso.

El programa es hacer imágenes con el eco de ellas, no verlas hasta haberlas hecho; no saber lo que se busca mientras se calca, estar en la línea, en presente. Me hace pensar en Boomerang de Nancy Holt y Richard Serra, un video del 1974 en que se ve a Holt en primer plano hablando a la cámara con unos audífonos. Escuchamos una descripción de lo que está escuchando, y lo que escucha es lo que está hablando, una especie de calco de la propia voz.

Calcar es un idioma de traducción simultánea, en el caso de los papeles que veo, el calco comunica imágenes de diferentes orígenes y las echa a convivir en una misma zona y en una misma época, el calco despoja a las imágenes de las historias individuales, todas son lo mismo, las vuelve indiferentes, como dice la canción lo diferente es igual.

Trabajar por capas es un resquicio del pensar en diferido, se relaciona más con el ajustar que con el decir, con versiones de lo mismo de diferentes modos. A la multiplicación de la repetición, se suma la posibilidad de remodelar imágenes agregando o restando capas; mientras este juego esté en curso, la necesidad de converger y dar unidad, no apura, siempre se puede volver a calcar o reposicionar para recomenzar.

Es conocida la definición de Lévi-Strauss del bricoleur; el bricoleur es el que obra sin plan previo y con medios y procedimientos que tiene a mano. No opera con materias primas, sino ya elaboradas, con fragmentos de obras, con sobras y trozos. Los patrones de corte y confección, gráficas de tableros, figuras esquemáticas… son los trozos ya elaborados y reelaborados bajo el plan de la simultaneidad, repitiendo y superponiendo, para construir una imagen diferida cuya clave es la del propio ojo, o bien como una imagen a diferir por las manos de otros.

El trabajo colaborativo del workshop, es una interferencia más, es una impertinencia que le sirve a Valenzuela, para interrumpir su monólogo y ver y medir la cuota de arbitrariedad de su mano y método.

Entonces recién podemos preguntar si la exploración ha terminado y considerarlo como parte de una conquista paciente de un horizonte siempre diferido del presente.

Francisca Sánchez
29 mayo 2019