Exposición "Yo soy el hombre moderno que se esconde detrás de la máscara" del artista y académico UC, Ricardo Fuentealba-Fabio

Yosoy.png

 


Sobre la exposición:

A partir de la primera estrofa de la canción Mr. Roboto, de la banda norteamericana Styx de 1983: ¿Te estarás preguntando quién soy?, esta serie de obras intenta mirar al interior de la máscara, a lo íntimo de los ojos que, en cada uno, se revelan como un destino universal que tiene distintas funciones según el grupo humano que las use.

Por esos años ochenta, los videoclips en la televisión chilena mostraban una idea de lo que pasaba allá afuera, en ese espacio anglosajón al que una parte de nuestra sociedad aspiraba. A partir de esta canción en inglés, y previo a un viaje a Japón hace un par de años, comencé esta serie que recordaba las realidades de héroes y monstruos de mi niñez, series orientales que aún siguen en vigencia: Ultraman 1966 (Japón) - 2019 (Netflix). En este sentido, la muestra actual reúne una veintena de intentos de óvalos con rasgos antropomorfos e invocaciones a espejos oscuros de obsidiana, repeticiones gráfico pictóricas que dan cuenta del esfuerzo físico por comprender las mismas preguntas cada vez, las mismas que vuelven cada año como un caído hecho de manchas sombrías, de ultramanchas hechas operacionalmente de ultranegros, como lo sostenía Pierre Soulages. El mismo pintor francés que se pregunta, a sus casi 100 años de vida: “¿qué impulsó a los hombres paleolíticos a meterse en el lugar más oscuro que conocían para pintar?”

Las máscaras, en mi conciencia, se han constituido como un nodo, que inicia un textil de especulaciones visuales, que rara vez se refieren a un solo origen. Confluencias que son el residuo de los viajes reales e imaginarios.

La universalidad, en estas obras, se construye por sensaciones sobre los propios relatos no lineales que me ayudan a comprender al otro en todas sus direcciones. Por lo mismo, el enigma detrás de la imagen simbólica, que lleva a la pregunta moderna sobre cómo acercarse al artista o quién es el artista, es la posibilidad de escuchar esa realidad de la que rara vez podemos anticipar algo. Sin embargo, es la desconfianza la primera que aparece, la misma que cubre las necesidades de la máscara. Es un proceso solemne que se repite porque ella no dista de la persona, ni del presagio que enunciamos al mirar a alguien, una entidad fantasmal que oculta y que puede incluso contradictoriamente, proteger nuestros flancos indefensos. Obras, esencialmente que están en el contexto hierático, estoico impregnadas con múltiples capas de carbón vegetal y mineral, a lo que se le suma un signo de vitalidad pictórica: una llama de fuego contenida en la atmósfera perenne. Ellas, reciben insistentemente una actitud donde el mundo físico importa menos que la referencia a la mediúmnidad como facultad del arte. Nada es más importante que la honesta necesidad de contener lo que se escabulle, lo que cada cual debiera intuir como principio del vínculo con los seres y las cosas. Es la esencia humana que orienta la relación cuando estás expuesto a las preguntas, cuando buscas la oportunidad de comprender el espíritu que moviliza todo. La obra en ese sentido recibe al ánima y despliega su testimonio, es el objeto que recibe al sujeto y su doble.

En pleno desarrollo desatado y salvaje de los egoísmos actuales, esta serie propone un instante repetido desde esos años. Este trabajo declara la latencia instaurada de la canción de la banda de Chicago: “… Solo soy un hombre que necesitaba a alguien y un lugar donde esconderse/ Para mantenerme con vida, solo mantenme vivo/ En algún lugar para esconderme para mantenerme con vida / No soy un robot sin emociones, no soy lo que ves… / El problema es evidente: demasiada tecnología / Máquinas para salvar nuestras vidas / Las máquinas se deshumanizan. / Ha llegado el momento de la última / Para tirar esta máscara / Entonces todos pueden ver /Mi verdadera identidad ...”.

Decidí buscar en esta canción la realidad de esos años, para saber si el tiempo histórico personal tiene algún sentido. Necesito responder a la duración de los propósitos simbólicos sin dejar de ver el contexto político económico en el que la labor del artista se desarrolla.

Finalmente, la tensión entre los propósitos personales, se abre camino porque está de moda que la sola comunidad es innecesaria. Así el modelo es la máscara. El objetivo es la máscara porque el sujeto no se separa de su accesorio, es su accesorio. Ha perdido su función de médium para ser el dominador que sonríe o se burla de nuestra ingenuidad. La máscara es la epidermis que alberga la derrota de lo auténtico del ser, la condena a representarse a través de ella. Hoy la máscara se reinventa incluso cuando no hay nada sobre nuestros rostros. 

 


Yo soy el hombre moderno que se esconde detrás de la máscara
Ricardo Fuentealba-Fabio 

Inauguración:
Martes 4 de junio de 2019 a las 18.30 hrs.

Sala de Arte, Universidad Mayor, sede Temuco
Av. Alemania 0281 Temuco