Claudia Müller participa en Residencia Bosque Pehuén: Estación de investigación multidisciplinaria para la naturaleza 2021

Claudia_Müller.jpgClaudia Müller, artista y académica de la Escuela de Arte UC.

 

Investigaciones sobre la memoria cultural de los alimentos, exploraciones con cerámica para conocer más sobre el funcionamiento del agua y su relación con el bosque templado húmedo, experimentos bioescultóricos y llevar los saberes de la Araucanía a huertos urbanos son parte de los proyectos que se realizarán en esta residencia.

A finales del 2019, tras el proceso de convocatoria, se recibieron 65 postulaciones de gran calidad desde distintos países. Tal como menciona Maya Errázuriz, directora de este programa, “nos surgió la idea de crear temáticas más generales que unieran las postulaciones dentro de un marco teórico similar y que eventualmente inspiraran colaboraciones entre los residentes seleccionados. En el caso de redes, a nosotros nos resonó mucho la palabra por el espíritu de trabajo en colaboración, de generar redes de áreas bajo protección privada, y algunas de las interpretaciones que vimos en las postulaciones recibidas fueron analogías al agua, micorrizas, conexiones de los árboles bajo la tierra, trabajo colaborativo-comunitario, entre muchas otras”.

Entre los(as) residentes que participarán se encuentra la bióloga mexicana Constanza Monterrubio, quien en la actualidad realiza un posdoctorado en la Universidad Católica de Villarrica sobre el rol biocultural de los alimentos en la Araucanía. Constanza realizará caminatas en Bosque Pehuén para documentar y recolectar alimentos silvestres con el objetivo de crear un inventario de plantas comestibles, el que complementará con los productos de las huertas de comunidades aledañas para generar un recetario, el que se compartiría en diversos espacios de la zona y que incluirá recomendaciones de prácticas sostenibles de alimentos silvestres en el bosque.

La artista visual Claudia Müller, en tanto, investigará sobre el material leñoso muerto del bosque y su relación con el comportamiento del agua. En Bosque Pehuén Claudia desarrollará un trabajo interdisciplinario acerca del agua como una analogía del sistema de redes y del modo en que, a partir de un cambio de escala, el ser humano es capaz de visibilizar el mapa hidrográfico de un lugar y su impacto específico en un territorio.

Por su parte, el diseñador industrial y educador en sostenibilidad Emiliano de la Maza indagará en la regeneración de los suelos en lugares silvestres a partir de la intervención humana y los conocimientos claves que este fenómeno puede aportar a prácticas de agricultura urbana. Al mismo tiempo, Emiliano buscará re-aprender conceptos de agroecología y permacultura desde la cosmovisión mapuche y estudiar cómo estos se abordan en el territorio cercano a Bosque Pehuén, y de esa forma encontrar maneras de conectar saberes ancestrales con preguntas urbanas.

Finalmente, la artista visual Jasmin Märker realizará de manera remota, desde su taller en Irlanda, una exploración de los ecosistemas de Bosque Pehuén y las relaciones entre especies, en especial de plantas y hongos. Jasmin buscará conocer cómo la actividad humana ha alterado las relaciones entre especies y el modo en que las estrategias de conservación están remediando los efectos de la destrucción ambiental, para lo cual realizará una serie de experimentos bio escultóricos que reflejen simbólicamente las conexiones entre la actividad humana y los ecosistemas no humanos. Sus experimentos utilizarán la fabricación de moldes mediante modelado 3D o formación al vacío, además de materiales orgánicos como agar y suelos transformados por organismos no humanos.

Durante el desarrollo del programa de residencias, los(as) participantes tendrán la oportunidad de profundizar aprendizajes entre ellos(as) y con parte del equipo de Fundación Mar Adentro sobre temáticas científicas, culturales y territoriales relacionadas al cuidado de la naturaleza y el rescate del patrimonio. Además, quienes se encuentren en Bosque Pehuén podrán expandir sus conocimientos y experiencias de conservación en un lugar especialmente destinado a ese fin.

Residencias Bosque Pehuén es un programa de investigación multidisciplinaria de Fundación Mar Adentro que se realiza desde el 2016. Está dirigido a profesionales de diversas áreas para que desarrollen exploraciones innovadoras y elaboren trabajos creativos sobre conservación, difusión y educación, vinculados a promover el cuidado de los bosques templados húmedos del Sur de Chile con una mirada que integre dimensiones sonoras, visuales, biológicas, históricas, culturales y conceptuales.

Bosque Pehuén es un área bajo protección privada (APP) de Fundación Mar Adentro, organización sin fines de lucro cuyo propósito es generar experiencias colaborativas que vinculan arte y ciencia para desarrollar aprendizajes, conciencia y acción por el cuidado de la naturaleza. Esta zona dedicada a la conservación cuenta con 882 hectáreas de ambientes naturales de la ecorregión del bosque templado húmedo de América del Sur en la región de la Araucanía en Chile, en Palguin Alto, sector reconocido como uno de los 200 sitios más importantes de biodiversidad del mundo e inserto en la Reserva de la Biósfera Araucarias (Unesco, 1983).

 


Entrevista a Claudia Müller por Cristobal Cea en el contexto de la Residencia:

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Como artista, ¿cuál es tu visión sobre la importancia de la conservación ecológica y que rol crees que cumple el arte en promover esta visión?

Darle importancia a la conservación ecológica es fundamental siendo un asunto que nos afecta a todos como humanidad, desde hoy hacia el futuro del planeta. como artista y humana mi visión es que la naturaleza debiese tener jurisdicción, es decir que los seres humanos velen por su cuidado y protección, siendo algunxs la voz de la tierra. Las malas prácticas en torno a la naturaleza no solo nos han desconectado como humanidad a lo largo de los años de las necesidades del planeta y el alimento que esto es para nuestra especie, sino también nos ha desvinculado de los pueblos originarios quienes sí tenían una relación de retroalimentación con la naturaleza. 
El arte cumple la función de establecer lenguajes con codificación (a veces simple, otras veces más complejo) pero con un código más abierto gestionado desde procedimientos artísticos. Este código que muchas veces apela a un lugar sensible, tiene la capacidad de transmitir un mensaje operando como un traductor emocional. Pienso que si logramos escuchar la naturaleza desde proyectos artísticos, podemos entender de una manera más cercana los conflictos medioambientales y cómo podemos vivir como seres humanos la crisis ambiental que hoy se presenta en la Tierra. 

De qué se trata tu proyecto en Bosque Pehuén y como se relaciona con tus obras anteriores?

El proyecto en Bosque Pehuén comienza categorizando el material leñoso muerto que se ubica en el suelo del bosque y que permite el crecimiento y la renovación del mismo. A partir de esto la idea es realizar moldes de cerámica en directo de las ramas de los árboles caídos y elaborar una parte de la red hidrográfica de Bosque Pehuén, a modo de simular una red interconectada aludiendo a la conectividad del mismo bosque. Mi trabajo se centra en los estudios del agua, sus movimientos, caídas, cauces y las fuerzas naturales de las cuales es parte. Algunos de mis trabajos anteriores se han centrado en conducir el agua de una cierta manera según el contenedor. En esta instancia los contenedores de agua serán las mismas formas del material leñoso muerto realizado en cerámica y utilizado como conductor del agua, siendo su flujo y pendiente según las formas de ramas y palos.
Asimismo sigo trabajando en la filmación de atmósferas en aguas submarinas, encontrando en el bosque varios cuerpos de agua que contienen árboles sumergidos.

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Tu has realizado varias residencias tanto en Chile como el extranjero, ¿de donde viene este impulso por desarrollar tu obra en otros contextos?

Las residencias de artistas o interdisciplinarias como es el caso de Bosque Pehuen son muy nutritivas para el proceso creativo, por una parte te relacionas con otras disciplinas desde el territorio, es decir que el trabajo de campo se encuentra en el mismo contexto de la residencia y tienes la oportunidad de acceder a personas con intereses similares, pero enfocados en otros procedimientos, lo cual nutre muchísimo y levanta conocimiento. Esto es un motor exponencial cuando es en la naturaleza, o cuando logras conectar con el territorio de la residencia porque el trabajo se vuelve un sistema activo de relaciones entre imágenes, formas, fenómenos, lenguaje y conocimiento.

¿De qué forma estas experiencias nutren tu labor como docente?

Estar conectada con la labor artística y ejercer académicamente siempre es una práctica que beneficia la relación de la enseñanza del arte y lxs estudiantes. Una residencia  puede ser en la naturaleza o en otra ciudad en la cual no vives, pero también puede ser un estudio que se realice desde un lugar en tu casa, tu habitación, una planta, un rayo de luz. La observación es la práctica del arte y si hay artistas - docentes conectadxs con esto, también se irradia hacia el trabajo de taller en la Universidad. Esto agudiza la mirada hacia los proyectos de estudiantes, que muchas veces son muy buenos y sensibles.

Las residencias permiten darnos el tiempo de observar y establecer un trabajo de campo. Este trabajo de campo es el que podemos fortalecer desde la observación, el espacio no solo es el lugar que está afuera, también puede ser el propio cuerpo y cómo hago de éste un soporte para un proyecto de obra. Creo que esta relación con el espacio es la clave para entender el arte como un lenguaje que se alimenta desde lo cotidiano y la observación.

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